lun 1a. Adviento (Id=5)
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Antífona de Entrada

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla en los confines de la tierra: Miren a nuestro Salvador que viene: no teman.
Audíte verbum Dómini, gentes, et annuntiáte illud in fínibus terra: Ecce Salvátor noster advéniet, et iam nolite timére.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Señor Dios nuestro, permanecer alertas a la venida de tu Hijo, para que, cuando llegue y llame a la puerta, nos encuentre en vela y orando.
Por nuestro Señor Jesucristo ...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El Señor reúne a todos los pueblos en la paz eterna del reino de Dios

Lectura del libro del profeta Isaías
2, 1-5

Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén:
Al final de los tiempos, estará firmemente establecido el monte del templo del Señor en la cumbre de las montañas, se elevará por encima de las colinas. Hacia él caminarán todas las naciones, vendrán muchos pueblos y dirán:
"Vengan, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Jacob. El nos enseñará sus caminos e iremos por sus sendas".
Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. El juzgará a las naciones, será árbitro de muchos pueblos. Entonces harán de sus espadas arados, de sus lanzas podaderas. No alzará la espada nación contra nación, ni se prepararán más para la guerra. Descendencia de Jacob, vengan, caminemos a la luz del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 121, 1-2.3-5.6-7.8-9

Vamos a la casa del Señor.
In domun Dómini letántes íbimus.

Me alegré cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor". Nuestros pies ya pisan tus umbrales, Jerusalén.
Vamos a la casa del Señor.
In domun Dómini letántes íbimus.

Jerusalén está construida como una ciudad bien trazada; allá suben las tribus, las tribus del Señor, para dar gracias al nombre del Señor según la costumbre de Israel. Porque allí están los tribunales del palacio de David, los tribunales donde se administra la justicia.
Vamos a la casa del Señor.
In domun Dómini letántes íbimus.

Rueguen por la paz de Jerusalén: ¡Vivan en paz los que te aman! ¡Reine la paz dentro de tus muros, la prosperidad en tus palacios!
Vamos a la casa del Señor.
In domun Dómini letántes íbimus.

Por amor a mis hermanos y amigos, diré: "¡La paz contigo!" Por la casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad.
Vamos a la casa del Señor.
In domun Dómini letántes íbimus.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Señor y Dios nuestro, ven a salvarnos; míranos con bondad y estaremos a salvo.
Veni ad liberándum nos, Dómine Deus noster osténde fáciem tuam, et salvi érimus.
Aleluya.

Evangelio

Muchos vendrán de oriente y occidente al Reino de los cielos

Lectura del santo Evangelio según san Mateo
8, 5-11

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, se le acercó un oficial romano suplicándole:
"Señor, tengo en casa un criado paralítico que sufre terriblemente".
Jesús le contestó:
"Yo iré a curarlo".
El oficial romano replicó:
"Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero basta que digas una sola palabra y mi criado quedará sano. Porque yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis ordenes, y si digo a uno de ellos: "¡Ve!", él va; al otro: "¡Ven!", y viene; a mi criado: "¡Haz esto!", y lo hace".
Al oírlo, Jesús se quedó admirado y dijo a los que lo seguían:
"Les aseguro que jamás he encontrado en Israel una fe tan grande. Por eso les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el banquete del Reino de los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, este pan y este vino escogidos de entre los bienes que hemos recibido de ti, y concédenos que esta Eucaristía, que nos permites celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Las dos venidas de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Ven, Señor; visítanos con tu paz, y nos alegraremos en tu presencia de todo corazón.
Veni, Dómine, visitare nos in pace, ut laetémur coram te cor­de perfécto.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, que fructifique en nosotros la celebración de estos sacramentos con los que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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